Llevo algunos días pensando en la invisibilidad. Será casualidad o moda, el hecho es que me compré hace poco un par de libros, con los que estoy : "Invisible" de Auster y "Doctor Pasavento" de Vidal Matas. El de Auster, que apenas he hojeado, tiene un título evidente, pero no esperaba que el de Matas -cuyas expectativas, avaladas por amigos cuya opinión atiendo, están siendo cubiertas- también tratara el mismo tema. Debe tener que ver mi reciente interés con algo personal, quizás el hecho de percibir que se puede aparecer y desaparecer en las vidas de las personas, quizás un cierto cansancio de la misma ciudad en la que -aunque conozco sus claves sociales y estoy de alguna manera presente- ya he perdido la esperanza de encontrar placer en el ser reconocido, que creo haber tenido en algún momento, pero sin convertir ese desinterés en antagonismo, que es otra forma de visibilidad. O quizás será la experiencia del blog, en el que veo lentamente moverse el cuentavisitas sin (excepto un héroe y una heroína) tener la certeza de ser visto o leído: ¿serán visitas por azar? ¿soy visto sin saberlo? :mi intención era un umbral pero esto resulta ser como una mirilla invertida, una sensación parecida a dar una charla a oscuras, con la única luz de las imágenes que se proyectan en la pantalla y delatan las siluetas de un auditorio que puede que esté casi vacío. Henry Darger (1892-1973) fue un invisible. Pasó su vida -quien crea que la suya ha sido dura que pida perdón- de basurero en Chicago. Sólo fue visible para su casero... porque tenía casa, tenía un hogar habitado por las creaciones de su soledad y si no fuera por esa habitación en la buhardilla a la que subió hasta que sus piernas no pudieron más, hoy pasaría por un homeless (un vagabundo, coño) de esos que ayudan a hacer la digestión de la cena a los buenos españoles, tras haber acostado a sus nenes al ritmo de la canción de las hormiguitas.
Slave Rebellion": la historia más larga jamás escrita. La habitación estaba repleta de papeles encarpetados o amontonados con cariño sobre los muebles que Lerner, en aquel momento interesado en fotografiar vagabundos, supo captar con toda la magia del hallazgo. Destacaba entre ellos la primera edición del mago de Oz. De cualquier cosa se puede hacer arte y Darger construyó sus delirantes dibujos con recortes de prensa, revistas y comics, calcando figuras y coloreando con lápices y rotuladores escolares. El propio bigbang que crea el planeta cristiano Glandeco-Angelinnian nace de la pérdida de un recorte de periódico que obsesiona a Darger, posiblemente autista, sobre el asesinato de una niña que conmocionó a Chicago en 1911. Darger, devoto católico de misa diaria, pidió a la Virgen que se hiciera justicia pero, ante el crimen irresoluto, decide ser el creador del Universo en el que las Vivian Girls (las siete princesitas de la Cristiana Nación de Abbiennia) levantan una rebelión de niños para ajusticiar a los causantes del asesinato, los Glandelinians, unos personajes vestidos de confederados o de profesores que esclavizan y torturan a los críos. La historia, no publicada aún, tiene dos finales opuestos: triunfo de las Vivian y muerte de las heroínas.
En nuestro mundo de la Infantocracia, como acuñó Kundera en "El arte de la novela", los dibujos de Darger pueden resultar despiadados: amputaciones, niños armados, incluso torturas de cuerpos infantiles. Pensar que Walt Disney estaba dibujando en los mismos años sus princesas - nuestras princesas- preconiza nuestra realidad, en el que la televisión nos muestra -con un ligero zapping- las muertes de niños afganos con bombas pagadas con nuestro dinero y anuncios de muñecas que viven en un mundo de fantasía rosa.Henry Darger, el pobre Henry, fue acusado póstumamente (no hay mayor ignominia) de pedófilo (dibujaba niñas desnudas con pito, producto de su fijación por el niño Jesús) incluso de asesino de la niña Elsie Paroubek cuando la realidad es que, tal como muestra el premiado documental de Jessica Yu, el dibujante sufrió violencia y abusos en su niñez, incluso llegó a crear una asociación para la defensa de los niños, con dos miembros :él y un amigo de misa, posiblemente igual de roto .
La delicadeza de sus recortables, usando imágenes icónicas de la cultura visual norteamericana, el cuidado caligráfico del coloreado y el perfilado, nos evoca la producción Pop, aunque Darger quizás nunca supo quién era Warhol. Él sólo hablaba del tiempo. Llegó a escribir un libro en el que recogió las predicciones diarias del tiempo de Chicago durante dos años. Estaba obsesionado por los tornados, un recuerdo infantil del nacimiento de su hermana perdida, quizás en el camino del arco iris.Cuando Lerner fue a preguntarle qué hacer con todo lo que había dejado en el cuarto alquilado al hospicio de las Hermanas de la Caridad que lo habían recogido , Darger respondió "it´s too late ". Ya era visible.
Os dejo links del documental de Jessica Yu.
primera parte
segunda parte
tercera parte
y algunas músicas que se me han cruzado mientras escribía el post.












